Suspensión de la cosecha de la caña de azúcar por El Niño supone pérdidas de hasta USD 60,8 millones al sector | Fenazúcar pide abrir cupos de importación
En un escenario de lluvias anticipadas entre septiembre y diciembre, Agricultura estimó pérdidas de unas 109.410 toneladas de azúcar por El Niño. La saturación del suelo del campo impide el ingreso de maquinaria, deja sin cosechar más de 20.000 hectáreas y paraliza a trabajadores temporales.

La planta del ingenio San Carlos, en Marcelino Maridueña (Guayas), uno de los mayores productores de azúcar de Ecuador, permanecía con poco actividad el 1 de octubre de 2026, tras el anuncio de suspensión de la zafra.
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Las lluvias adelantadas por el fenómeno de El Niño 2026-2027 obligaron a ingenios azucareros de Ecuador a frenar anticipadamente la cosecha de la caña de azúcar. La zafra se suspendió tras el procesamiento de poco más de un tercio del azúcar previsto para este año en el país, lo que lo deja a las puertas de inminentes importaciones para evitar el desabastecimiento.
Las precipitaciones inusuales para esta época desencadenan una crisis en el cinturón azucarero de la Costa. Las lluvias, que comenzaron a intensificarse a mediados de septiembre en las zonas productoras de Guayas y Cañar -un mes tradicionalmente seco en la región-, ablandaron el suelo, saturando los campos y complicando el ingreso a los cañaverales de camiones, tractores y cosechadoras.
En un escenario de precipitaciones intensas entre septiembre y diciembre, las estimaciones del Ministerio de Agricultura apuntaron en su momento a pérdidas proyectadas de 109.410 toneladas métricas (Tm) de azúcar, equivalentes a USD 60.871.680. Estas valoraciones -documentadas en el Plan de Acción ante El Niño 2023-2024- consideraron el escenario de un evento de moderado a fuerte.
La parálisis del sector evoca al devastador El Niño de 1997-1998, cuando la emergencia obligó a Ecuador a importar unas 200.000 toneladas métricas del endulzante para cubrir la demanda interna.
La gravedad del escenario actual se evidencia en el Ingenio San Carlos, complejo agroindustrial del cantón Marcelino Maridueña (Guayas), que produce un tercio del consumo nacional de azúcar.
Para la presente temporada, San Carlos proyectaba procesar unas 175.000 toneladas métricas de azúcar (3,5 millones de sacos de 50 kilogramos) a partir de 28.500 hectáreas de caña. Sin embargo, la acumulación de agua en los campos obligó a detener los molinos cuando apenas se había logrado procesar poco más de la tercera parte de la meta, informó la empresa.
Cosechadoras atascadas y suelos saturados
El freno a la zafra -periodo crucial en el que se concentra el corte, transporte y molienda industrial de la caña- responde a la imposibilidad técnica de operar maquinaria extrapesada en los campos de cultivo, en medio de una temporada lluviosa.
Precipitaciones extraordinarias para estos meses, que alcanzaron hasta cuatro pulgadas (100 mm) de agua en una noche, saturaron el terreno hasta medio metro de profundidad, convirtiendo los canteros en lodazales, según informó Augusto Ayala, vicepresidente Administrativo del Ingenio San Carlos.
Esta industria azucarera opera sus propios cultivos y procesa la caña de plantaciones independientes en los cantones Marcelino Maridieña, Naranjito y El Triunfo (en Guayas).
“La zafra de la caña solo puede realizarse durante la época seca. Las lluvias inusuales han saturado las zonas productivas y en esas condiciones no podemos operar, porque podría comprometerse la seguridad de los trabajadores y el ingreso de maquinaria pesada afectaría las cepas de caña para la producción futura”.
Federación Nacional de Azucareros del Ecuador.
"Nosotros dependemos del verano. Si los camiones y tractores entran a recoger caña se hunden en el suelo blando. En las últimas lluvias se enterraron tractores y tuvieron que sacarlos con excavadoras. Si se insiste en entrar, el cantero queda totalmente destruido; es preferible esperar al próximo año antes que arruinar la maquinaria y la tierra", explicó Rubén García, transportista con tres décadas en el sector.
Ayala, quién también es miembro del directorio de la Federación Nacional de Azucareros (Fenazúcar), confirmó que la medida fue inevitable ante el riesgo de dañar de forma irreversible la infraestructura agrícola. Una decisión similar fue adoptada por Agroazúcar (ex-Ingenio La Troncal) y el Ingenio Valdez (con base en el cantón Milagro), paralizando el núcleo agroindustrial azucarero de Guayas y Cañar.

Familias de transportistas y jornaleros en la incertidumbre
La industria azucarera en Ecuador genera alrededor de 40.000 empleos directos y más de 150.000 indirectos, según datos de Fenazúcar. La suspensión de la molienda golpea el empleo rural en cantones como Marcelino Maridueña.
Tan solo en el sector del transporte, unos 250 camiones quedaron paralizados. Esta interrupción deja sin sustento a unas 750 familias de propietarios y choferes contratados para los seis meses que habitualmente dura la cosecha y transporte de la caña a la industria -entre junio y diciembre-.
Los transportistas señalan que los escasos tres meses trabajados desde mediados de julio -en una zafra que empezó tarde- sirvieron para cubrir costos operativos fijos y sueldos de los conductores.
“En un camión por lo general se invierten hasta USD 6.000 para dejarlo operativo para toda la zafra. En estos dos a tres meses muchos compañeros solo alcanzarán a cubrir gastos”, lamentó García, parte de un grupo de transportistas que operan 15 camiones en Marcelino Maridueña. “Nos quedamos tres meses sin un trabajo fijo, la compañía hizo lo posible para seguir trabajando, pero es un imponderable".
Los vehículos especialmente acondicionados para el transporte de caña de azúcar pueden pasar ahora hasta nueve meses sin ingresos fijos hasta la nueva zafra, la mayoría a expensas del trabajo eventual en la industria cartonera asentada también en el cantón, según el gremio.

Caña rezagada e inminente necesidad de importación
En el ámbito agrícola, el ingeniero agrónomo Franklin Martínez, del recinto Norton (Naranjito), coincide en que los cañicultores independientes del sector alcanzaron a cosechar entre un 35% y un 40% del área sembrada.
Ante el cierre anticipado, las haciendas reducen su personal temporal al mínimo operativo (a un 30%) solo para labores de deshierbe y drenaje. El propio Martínez, que administra una finca de caña, se quedará desde esta semana sin trabajo y buscará emplearse en el sector del cacao o como consultor.
Solo en el Ingenio San Carlos estimaron que alrededor de 20.000 hectáreas de caña quedaron 'rezagadas' en los campos sin poder cosecharse. Según explicó Martínez, el cultivo puede permanecer en pie hasta la siguiente temporada, pero señaló que la caña no cosechada a tiempo puede experimentar una pérdida rendimiento industrial, sobre todo si la zafra de 2027 vuelve a retrasarse.
Dado que el producto cosechado no alcanza para cubrir la demanda interna hasta mediados de 2027, Fenazúcar gestiona ante el Gobierno Nacional licencias de importación de azúcar. Según la Federación de Azucareros actualmente "el mercado ecuatoriano se encuentra abastecido y no existe razón para generar alarma ni especulación".
Fenazúcar informó en un comunicado que trabaja en un plan de acción para proteger la producción nacional de caña de azúcar y garantizar el normal abastecimiento de la industria y de los consumidores hasta la próxima zafra, que iniciaría en julio de 2027. Se requiere importar azúcar en un "volumen necesario para responder a la emergencia y atender los requerimientos internos, sin generar riesgos de acaparamiento ni especulación", agregó la entidad.
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