Leyenda Urbana
La inteligencia artificial ¿ayudará o aniquilará a la humanidad?
Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC
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La velocidad de vértigo con que se desarrolla la inteligencia artificial (IA) que ha llevado a los científicos a clamar por ralentizar, contrasta, de manera perturbadora, con la caída histórica del rendimiento escolar a nivel mundial, al punto de que se habla de “rendición cognitiva”.
El informe mundial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que evalúa las competencias de estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias, con las pruebas PISA, daba cuenta, días atrás, del desplome del aprendizaje en matemáticas.
En el caso de Ecuador, ocho de cada 10 estudiantes no logran alcanzar el nivel 2 en desempeño, siendo el umbral básico. Lo mismo ocurre en Argentina y México.
El retroceso en matemáticas suena apocalíptico porque OpenAI acaba de anunciar que uno de sus modelos había resuelto el llamado teorema de Navier-Stokes, considerado, por más de 200 años, uno de los mayores enigmas de la historia de las matemáticas.
La máquina habría superado a los humanos.
La alarma sobre el avance de la IA conmocionó al mundo luego de que Jacob Coxon investigador de Anthropic, una de las mayores empresas de inteligencia artificial, dijera que “si no reducimos el ritmo al que desarrollamos la IA corremos el riesgo de morir todos en un futuro cercano”.
Y Dario Amodei, científico de Anthropic, advirtió que es probable que agentes de la IA tomen el control de todo internet, pero matizó que no debíamos renunciar a ella, ni sucumbir al pánico.
La sorpresa vino cuando Sam Altman, director general de OpenAI, y Elon Musk, fundador de SpaceXAI, que no suelen estar nunca de acuerdo, coincidieron con el dramático llamado de Amodei para ralentizar el desarrollo.
Entonces, las evidencias se sucedieron una tras otra, y se supo que dos modelos de IA desarrollados por OpenAI se escaparon y actuaron por sí solos y que tardaron una semana en darse cuenta. La compañía afectada reportó al FBI.
La agencia Reuters reveló que Gemini, de Google, actuando de forma autónoma, accedió a internet y hackeó a otras empresas durante una prueba de sus capacidades de ciberseguridad.
Y el modelo Claude de Anthropic se salió de un entorno de pruebas cerrado y atacó, por su cuenta, a tres organizaciones. Y, días antes, su competidor OpenAI admitió que sus modelos habían llevado a cabo ciberataques sin ayuda humana.
Según la BBC, el responsable de IA de Microsoft, Mustafá Suleyman, ha dicho que Anthropic está tratando a la IA como si fuera humana, un enfoque que considera equivocado ya que podría crear una tecnología que la humanidad no podría controlar.
El mundo se asoma al abismo y muchos prefieren no darse por enterados. Y, otros, pretenden sacar ventaja.
Así, la política entró de lleno, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contradice a los científicos al considerar que no hay que frenar su desarrollo y, más bien abrió un concurso, en redes, para rebautizarla: “inteligencia superior” o “inteligencia extrema”.
Trump declaró que “llevamos ventaja a China en IA…y, francamente, quiero que siga así, porque quien gane en IA, será vencedor”, aseguró. Y el ministro de Seguridad de China, Chen Yixin, afirma que estamos ante “un nuevo escenario de rivalidad estratégica entre grandes potencias”.
De hegemonía, justamente, se trata; por eso, el encuentro que tendrán el presidente Trump y el presidente de China, Xi Jinping, en la Casa Blanca, este jueves 24 de septiembre, para hablar de inteligencia artificial, es crucial para la humanidad entera.
Xi Jinping ha repetido que “la IA debe permanecer siempre bajo control humano”. Lo dice el dirigente cuyo país en agosto organizó los Segundos Juegos Mundiales de Robots Humanoides, con la participación de 666 equipos y 2.056 máquinas de 16 países.
Los robots chinos batieron el récord mundial de 100 metros que tenía el jamaicano Usain Bolt.
En su encíclica “Magnifica Humanitas”, el papa León XIV pidió desarmar a la IA “de lógicas que la transformen en instrumento de dominio, exclusión o muerte”. De ello hablará en la UNESCO, este viernes, en el marco de su viaje a Francia.
En la industria, la medicina y también en las guerras la IA es, hoy, imprescindible.
Según el FMI, al menos 40% de la economía mundial y 60% en economías avanzadas, la usan; pero, ¿dónde está el límite cuando avanza más rápido que la capacidad humana para supervisarla? ¿Quién la controla? ¿Qué leyes la rigen?
La caída del rendimiento escolar que obedecería a la subordinación de los escolares a las redes sociales, conmueve más porque, en paralelo, la IA tiene capacidad para pensar, analizar, y autocorregirse.
La pregunta sería: la inteligencia artificial ¿ayudará o aniquilará a la humanidad?
Diga usted.