Leyenda Urbana
La papeleta de Cuenca
Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC
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Con proverbial serenidad, que solo puede ser el reflejo de sus sólidas convicciones, los cuencanos se preparan para ir a las urnas el 29 de noviembre próximo y usar su voto como arma democrática para castigar a quienes les han fallado y también a aquellos que por ambición se mueven en las sombras, en busca de un resquicio que les permita hacerse de sus riquezas prodigiosas, sin que les importe que los ríos que discurren por la urbe y que son sus arterias vitales pudieran ser afectados.
Y a riesgo de hasta dejar sin agua a Cuenca.
A la ciudad que este 3 de noviembre conmemora 206 años de independencia política se la siente vibrante e indetenible. Su gente reivindica la democracia que concede el privilegio de enmendar los yerros, al estar, absolutamente, consciente de los enormes desafíos que suponen el crecimiento veloz e inesperado de su ciudad.
La fortuna también parece jugar a su favor porque la papeleta en la que escogerán al nuevo alcalde incluye nombres de personajes con trayectoria; casi todos conocidos por la gente, y eso parecería tranquilizarles.
Cuenca vive, hoy, momentos decisivos; un punto de inflexión que podría ser asumido como el precio a pagar por el nivel de vida que ofrece la ciudad, con servicios de excelencia convertidos en imán para nacionales y extranjeros y las posibilidades ciertas de desarrollo que experimenta.
En Cuenca se levantan edificios en todos los sectores de la ciudad, lo que evidencia un crecimiento impactante que fascina, pero también causa inquietud porque alguien tendría que decirle a la población si esas construcciones que generan empleo y propician un movimiento económico plausible cumplen todas las normas que imponen las ordenanzas y han pasado los filtros legales a fin de evitar sorpresas desagradables en una urbe donde la buena fe es todavía valorada, mientras hay indicios ciertos de la presencia de organizaciones 'non sanctas' merodeando las instituciones.
Eso también está en juego en la elección que se avecina, en la que hay que elegir a una autoridad que entienda toda la problemática de una urbe en constante mutación, pero preserva sus valores, por lo que no solo debe ser honesta sino demostrarlo.
Ciudad cosmopolita, por sus calles se escuchan diversos idiomas y es encantador atestiguar que quienes se han instalado en Cuenca no solo se han integrado compartiendo los espacios públicos, disfrutando de las distintas manifestaciones culturales, sino volviéndose actores de muchas de ellas y transmitiendo los que traen de su tierra, con lo cual el sincretismo cultural es fulgurante, en una ciudad cuya belleza natural en simbiosis perfecta con su arquitectura es motivo de orgullo, siendo la mayor razón por la que la Unesco la declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1990.
Los nuevos vecinos se solazan al descubrir que la ciudad que los acogió tiene raíces profundas de tres culturas: la cañari, la inca y la española de las que los cuencanos se sienten orgullosos, y allí pudiera estar la clave que explica el sentido de pertenencia que atesoran y que le ha servido no solo para cohesionarla como sociedad, sino para evocar ese pasado luminoso y desafiar la adversidad.
Debe ser por eso que el aislamiento perenne ha terminado siendo un catalizador que ha impulsado a Cuenca a desarrollar un modelo productivo propio donde la industria ha despegado y la tecnología ha encontrado un espacio vital. Más de 25.000 empresas formales de distinto tamaño y unas 2.500 industrias, entre grandes y pequeñas, han acelerado el pulso de la ciudad y la mantienen activa y retadora.
Aunque en el país se hable de apatía electoral, los cuencanos irán a las urnas con una promesa colectiva no pactada, sabiendo que está en sus manos darle un nuevo impulso en los momentos cruciales que vive, y reivindicar su capacidad para escoger a quien mejor la represente.
En la papeleta para la Alcaldía estarán los exalcaldes Marcelo Cabrera y Pedro Palacios, el exministro de Finanzas y Agricultura, Juan Carlos Vega, el excandidato presidencial Yaku Pérez, los exprefectos Juan Cristóbal Lloret y Paúl Carrasco, Leonardo Morales, exfuncionario de la EMOV, Juan Pablo Riquetti, excoordinador de Panificación y Gobernanza del Municipio, y Diana Mera, médica e investigadora.
Los cuencanos tienen para escoger; pero, ahora más que nunca, deben acertar.