Fritada, bolones y llapingachos: Ecuador muestra su gastronomía y tradiciones en la Fiesta del Plátano de París
La novena edición de este festival cultural y gastronómico en la capital francesa reunió a decenas de grupos latinoamericanos, africanos y antillanos para celebrar el consumo de este alimento. Migrantes ecuatorianos asentados en París se organizan para mostrar, con orgullo, su identidad.

Integrantes de la Asociación ecuatoriana Churay-Churay en la Fiesta del Plátano en París, Francia, el 19 de septiembre de 2026.
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Cortesía de Lourdes Gavilanes
Autor:
Randy Nieves-Ruiz
Actualizada:
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PARÍS. Cientos de personas se congregaron en una pequeña plaza del sur de París para celebrar, en una fiesta única en su clase, al plátano, ese fruto que forma parte de la dieta básica de cientos de millones de personas en América Latina, África, Asia y las Antillas.
Y por supuesto, el Ecuador, mayor exportador de banano del mundo y gran consumidor de plátano, estuvo representado en la celebración por dos asociaciones folclóricas, Raíces Andinas y Churay-Churay, con líderes que llevan promoviendo la cultura ecuatoriana desde hace al menos una década en París.
A la entrada de la plaza esperaba una mesa con chifles antillanos de los departamentos franceses de Guadalupe o Martinica, seguidos de otra con maduros fritos y foutou con salsa de granos de palma de Costa de Marfil, y una tercera compartida por personas de la República Democrática del Congo y Guyana, con futari africano (plátano cocido en leche de coco), bizcocho y torta frita de banana.
América Latina, África y las Antillas, presente

Al lado, una mujer se esmera cocinando llapingachos en una plancha para servirlos con fritada, ensalada, plátano frito, chochos y mote.
Es la madre de Jacqueline Lema, presidenta de la Asociación Raíces Andinas, quien dice que al final decidieron servir de todo un poco en la fritada para que la gente pudiera probar los sabores de Ecuador. "Aparte hicimos también un ceviche de camarón", nos cuenta.
Jacqueline nació en Quito, vivió en Ambato y salió a los 18 años de Ecuador hacia Suiza, en 1998, buscando nuevas oportunidades por la complicada situación económica en el país que terminó en la devaluación del sucre, la crisis económica y luego la dolarización.
Llegó a Friburgo, una ciudad mitad alemana, mitad francesa en Suiza con una niña de un año de edad y su esposo, y ambos consiguieron trabajo en un bar donde aprendieron a hablar francés.
Allí estuvieron unos tres años trabajando duro y con pocos amigos pues en la época, dice, había pocos latinos. "Solo conocíamos, creo que tres o cuatro ecuatorianos, nada más. O sea, no había comunidad latina. No conocimos mucho porque no había y también porque nosotros nos fuimos y nos dedicamos a trabajar, a trabajar y a trabajar", cuenta.
"Era una fiesta pequeña"

Al cabo de esos tres años regresaron al Ecuador pero no se hallaron porque "nos acostumbramos, como se dice aquí, a ganar un buen dinero". Para ella, esa nueva realidad europea conocida chocaba de lleno con la de Ecuador: ella, comerciante, y su esposo, estudiante, no tenían posibilidad de tener sueldos competitivos, como en Europa.
Ya armados con el francés viajaron a Francia y se radicaron en París desde entonces, ella cuidando niños y su esposo trabajando en la construcción, hasta que regularizaron su situación.
Junto con otra ecuatoriana, Lourdes Gavilanes, crearon la Asociación Raíces Andinas para "demostrar nuestra cultura, que no se pierda y seguir también incentivando a los chicos de aquí. En nuestro grupo tenemos suerte que no hay solo ecuatorianos, hay gente latina en general, hay de Bolivia, hay de Perú, entonces que también vienen, les gusta y participan con nosotros", dice.
Con Raíces Andinas se han presentado en otras ciudades francesas como Nantes o Besançon, y en la Fiesta del Plátano participan desde al menos 2020, cuando era una fiesta pequeña, hecha en una plaza también pequeña, a diferencia de ahora, que ha crecido unas tres veces, asegura.
El festival, llamado literalmente Fiesta de la Banana, está en su novena edición y es organizado por la asociación civil Cantine le Monde Bouge, que une mediante actividades culturales a los habitantes del distrito 14 de París.
En francés se le dice "banane" al guineo y "banane plantain" al plátano verde, por eso la Fiesta de la Banana se refiera a ambos, aunque aquí predomina el plátano.
"Esto es alta cocina"

En esta actividad hay, además de Ecuador, gente de Camerún, Senegal, Perú, Bolivia, Colombia, Brasil, y todos ofrecen platos, bebidas o postres típicos con base en banano o plátano.
Dos mesas después del puesto de Raíces Andinas, una mujer machaca plátanos para hacer bolones de queso y chicharrón en el puesto de la Asociación Churay-Churay, donde varias personas esperan pacientemente por sus pedidos.
Aquí hay fritada, pero también canastas con pollo, carne, ceviche de camarón o chicharrón y brochetas de carne con patacones.
Un chef ecuatoriano de París toma fotos a la mujer que machaca los plátanos y dice que este es el puesto en donde hay que estar: "Esto es alta cocina".
La presidenta de Churay-Churay es Lourdes Gavilanes, quien estaba con Jacqueline Lema en Raíces Andinas pero en 2020 se separó del grupo por dificultades para conciliar sus agendas.
Gavilanes viene de Echeandía, en la provincia Bolívar, y llegó hace 26 años a Francia, a los 19 años de edad, también en busca de una mejor vida.
Llegó a Francia por una cuñada que vivía hace seis años aquí. "Se nos hizo fácil venir para acá, porque en el año 2000 la entrada a Francia era sin visado". Sacó un diplomado profesional para cuidar niños y desde entonces se dedica a eso.
Dando a conocer a Ecuador mediante las costumbres

Lourdes vive en Louvres, una localidad al noreste de París, donde tiene la sede su asociación, que cuenta con unos 34 miembros, entre activos y voluntarios.
Se presentan en carnavales sobre todo y con el grupo han viajado a Lausana, en Suiza, y en octubre próximo irán a la ciudad española de Zaragoza.
"Estamos tratando de hacer conocer aquí en Francia nuestras costumbres a base de la danza y, bueno, la fiesta de la banana nos da la oportunidad también de mostrar nuestra gastronomía", dice.
Lourdes Gavilanes, presidenta de la Asociación Churay-Churay, integrada por migrantes ecuatorianos en Francia
A Lausana han ido dos años consecutivos "a apoyar a los grupos ecuatorianos de allá. Pudimos constatar que había una buena comunidad ecuatoriana", asegura.
Gavilanes participó en un panel de discusión sobre la importancia del plátano y el banano como alimento básico y sostén económico de cientos de millones de personas en el planeta, convocado por los organizadores de la fiesta.
'¿En Ecuador no consumen banano?'

Gavilanes dice que en Francia se ha publicado información errónea sobre el banano y su importancia para Ecuador.
"Una vez salió un artículo precisamente del Ecuador, donde tienen una idea muy errónea, diciendo que prácticamente en Ecuador no consumíamos el banano, y que lo que quedaba en Ecuador eran desechos para la comida de los cerdos", dijo.
"Las personas con las que yo trabajaba me dicen '¿Es verdad? Les decía 'No'. Es verdad que exportamos, sí, pero también lo consumimos, y en diferentes maneras", recuerda Gavilanes, recalcando su defensa férrea a una cultura gastronómica potente del país. Para ella, ese desconocimiento hace que algunos piensen que se exporta todo lo bueno y que casa adentro no queda nada.
Más allá de la música, el baile y la calidez de la gastronomía compartida, eventos como la Fiesta del Plátano se consolidan como un espacio vital para las diásporas latinas, africanas y antillanas que habitan París, y a juzgar por la popularidad del evento el próximo año se prevé más diverso aún.
El esfuerzo constante de líderes comunitarias como Jacqueline y Lourdes permite mantener vivas las tradiciones entre las nuevas generaciones en el extranjero, al tiempo que abre un canal de diálogo intercultural capaz de educar, derribar prejuicios y llevar con orgullo la identidad ecuatoriana en esta parte de Europa.
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