El tsunami demócrata cambia el equilibrio de poder y complica el resto del mandato de Trump
Los demócratas arrasaron el 3 de noviembre: controlarán el Senado y la Cámara de Representantes desde enero, arrebataron escaños y gobernaciones en bastiones republicanos y lograron la mayor ventaja nacional en al menos medio siglo. Trump conserva el Ejecutivo, pero pierde el presupuesto, las nominaciones y la agenda legislativa.

El presidente estadounidense Donald Trump en un mitin en San Antonio, Texas, el 7 de octubre de 2026.
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EFE
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Donald Trump llegó a las elecciones con la peor aprobación neta de cualquier presidente en este punto de su mandato en 80 años, según The Economist. Lo que obtuvo, dice la revista, fue “un arrasamiento” (wipeout). Según el New York Times, los demócratas suman 54 escaños en el Senado contra 44 (y podrían llegar a 56); The Economist proyecta cerca de 260 escaños en la Cámara de Representantes. La ventaja en el voto nacional para la Cámara rondaría los 13 puntos, la mayor de cualquiera de los dos partidos en al menos medio siglo (desde la debacle que siguió a “Watergate”), según estimaciones del Times.
La ola no se detuvo en los distritos disputados. Los demócratas arrebataron siete escaños senatoriales (Maine, Iowa, Kansas, Ohio, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Texas), en lo que el Guardian llamó “un evento de nivel de extinción” para el Partido Republicano. James Talarico es el primer demócrata en ganar un Senado por Texas desde 1988, en Kansas, Adam Hamilton es el primer demócrata en ganar desde 1932. Los demócratas también ganaron las gobernaciones de Texas, Georgia, Ohio, Iowa y Nevada; los republicanos mantuvieron Florida, pero por escaso margen.
Los precios pesaron: la gasolina cuesta casi 40% más que hace un año, según The Economist, que recuerda que Trump prometió bajar los precios y terminar las guerras interminables, y terminó en un conflicto con Irán y una guerra comercial global.
Pero no fue solo la economía. Paul Krugman señala que una elección decidida por la inflación se parecería a 2024, cuando Trump ganó el voto popular por 1,5 puntos, y no a una derrota de 13 o 14%; para él fue “un rechazo masivo de un movimiento que quiere destruir todo lo que nuestra nación representa”. El voto hispano lo ilustra: en 2024 Trump había recortado en 22 puntos la ventaja demócrata y, en el condado de Webb (Texas), que votó por él por dos puntos, Talarico ganó por 47.
Un pato cojo, pero con remanentes de poder
Trump seguirá en la Casa Blanca hasta enero de 2029 frente a un Congreso hostil. El Guardian recuerda que en 90% de las elecciones intermedias de los últimos 80 años el partido del presidente perdió escaños en la Cámara; lo excepcional es la magnitud. La reacción de Trump fue contradictoria: dijo al Times que estaba “absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados” y a trabajar con los demócratas, pero también atribuyó la derrota a no haber estado en la boleta (“¡habríamos ganado POR PALIZA!”), lo cual probablemente es falso. La baja aprobación de Trump afectó a los republicanos.
Las consecuencias internas son tres.
Presupuesto: se acabaron las leyes de impuestos y gasto aprobadas solo con votos republicanos, y cada negociación será un pulso.
Nominaciones: el Senado podrá rechazar candidatos al gabinete, embajadas y tribunales, incluida la Corte Suprema.
Investigaciones: Hakeem Jeffries ya prometió “hacer rendir cuentas a los corruptos”. The Conversation anticipa pesquisas sobre la guerra con Irán, los negocios de Trump con líderes extranjeros y la gestión del Pentágono por Pete Hegseth, quien podría renunciar o ser destituido antes que enfrentar un juicio político. Podría ocurrir también un escrutinio a la agencia de inmigración (ICE), al Departamento de Justicia y al círculo de allegados a Trump, incluyendo sus hijos, Jared Kushner, Witkoff, Lutnick y Musk (este último gastó casi USD 500 millones en un esfuerzo fútil por apoyar a los republicanos).
Hay límites. Sin dos tercios de ambas cámaras, el Congreso no puede superar el veto para cortar fondos a la guerra o recuperar el poder arancelario; la incógnita es cuántos republicanos se atreverán a sumarse. Por eso, es probable que los demócratas eliminen el filibusterismo, que requiere 60 votos en el Senado para algunas votaciones. Para los republicanos, según The Economist, el dilema es que criticar a Trump puede costar una primaria y abrazarlo, la elección general.
Política exterior: más libertad, más riesgo
The Conversation recuerda que los presidentes golpeados en las urnas suelen volcarse a la política exterior, donde el Congreso pesa menos. Antes de la elección, Trump había retrocedido frente a Irán y buscado una tregua arancelaria; ahora, sin esa restricción, “podría volverse más errático e impredecible”. En Irán, Dania Arayssi, del New Lines Institute, dijo a RFE/RL que el resultado empujará a Washington a buscar “una estrategia de salida” por la vía diplomática, aunque Teherán podría endurecer su posición. En Ucrania, un Congreso demócrata complica cualquier nuevo alivio de sanciones a Rusia.
Los mercados: alivio con reservas
Según el New York Times, las bolsas cayeron con los primeros resultados y luego se recuperaron. Según Bloomberg Línea, Wall Street terminó con fuertes ganancias: el S&P 500 avanzó cerca de 2% y Amazon, Apple y Microsoft subieron cerca de 6% cada una, tras un inicio en que los futuros del Nasdaq llegaron a caer 2,3% y Nvidia perdió cerca de 4% por el temor a una mayor regulación de la inteligencia artificial.
Mike Bell, de RBC BlueBay, dijo que “las elecciones son un tornado político”, pero que es menos probable que los mercados “sean sacudidos por este resultado”. Jason Pride, de Glenmede, recordó que los mercados rinden mejor cuando ninguna fuerza política puede aprobar leyes sin negociar con la oposición, y Franklin Templeton calcula que el S&P 500 subió en promedio 14,9% en los 12 meses posteriores a las diez elecciones intermedias con presidente republicano desde 1954. Yo he publicado que el mercado bursátil está sobrevalorado, y caerá, sin referencia al péndulo político. Probablemente reventará la burbuja de empresas de IA, ante la expectativa de mayores regulaciones.
Los demás activos siguieron la lógica de menor expansión fiscal y distensión con Irán. El dólar tuvo su mayor caída en dos meses (cerca de 0,4% según el índice Bloomberg Dollar Spot), los rendimientos del Tesoro bajaron (el de dos años, entre ocho y nueve puntos básicos, según ING) y el oro superó los USD 4.000 por onza. El Brent se desplomó cerca de 10% y llegó a USD 93,22 por barril, su menor nivel en dos meses, después de que el vicepresidente JD Vance atribuyera parte de la derrota a la guerra con Irán, de que Chuck Schumer prometiera impulsar medidas para terminar la guerra y de que Trump dijera no tener planes inmediatos de intensificar los ataques.
Hay reservas. Amundi advirtió que “en ciclos anteriores, el estancamiento respondió a transacciones de alivio; con los rendimientos actuales, puede no serlo”, por el riesgo de cierres de gobierno y pulsos por el techo de deuda. OCBC contempla un alza de 25 puntos básicos de la Reserva Federal en diciembre e ING advierte que el bono a 10 años aún podría subir hacia 5,25%.
Implicaciones para América Latina y Ecuador
Un cambio de mayoría en el Congreso no gira de inmediato la política hacia la región: comercio y diplomacia siguen en manos del Ejecutivo. Pero cambia el entorno en cuatro frentes.
Aranceles. Ecuador pagó 10% desde abril de 2025 y 15% desde agosto, según Portafolio, hasta que el 13 de marzo de 2026 firmó un Acuerdo de Comercio Recíproco que permite exportar sin la sobretasa 53% de los productos no petroleros, más de USD 2.700 millones. Un Congreso demócrata tiene poca capacidad formal de revertirlo; el riesgo es un Trump sin urnas por delante, libre de modificar aranceles por decisión ejecutiva. Conviene tratar el acuerdo como frágil y diversificar destinos.
Petróleo y FMI. El FMI concluyó el 22 de abril la quinta revisión del programa por USD 5.000 millones, con un desembolso de USD 394 millones y un crecimiento proyectado de 2,5% en 2026, y anotó que los altos precios del crudo respaldan las cuentas fiscal y externa (Expreso). Ese viento de cola se debilita: el Brent bajó a USD 93 y, si la distensión con Irán se consolida, Ecuador tendría menos ingresos fiscales, aunque también una menor factura por el diésel que importa (Primicias). Conviene presupuestar 2027 con un crudo más bajo.
Financiamiento. Un gobierno dividido limita el gasto federal y presiona a la baja los rendimientos del Tesoro, referencia del costo de financiamiento de Ecuador, que volvió a los mercados internacionales en enero de 2026. Pero el alivio puede ser breve: si la Fed sube tasas en diciembre y el bono a 10 años va hacia 5,25%, como contemplan OCBC e ING, el costo para Ecuador volvería a subir. Un dólar más débil, en cambio, mejora la competitividad de una economía dolarizada frente a socios que no usan esa moneda.
Migración y remesas. Las remesas son hoy el principal escudo de Ecuador frente a choques externos, con cifras récord. Es poco probable que este Congreso endurezca las restricciones a migrantes y remesas, y sí que fiscalice a ICE. El gobierno de Daniel Noboa, que apostó por la cercanía con Trump, haría bien en tender puentes con ambos partidos.
Un pato cojo puede seguir graznando, y Trump aún controla los aranceles, el aparato de seguridad y la política exterior. Pero ya no controla el presupuesto ni la narrativa. Para Ecuador, la prudencia sugiere esperar una Casa Blanca más impredecible y un Congreso más hostil: menos petróleo, más escrutinio y una ventana para consolidar lo ganado.
(*) Analista de Gestión Digital, experto en Desarrollo Sostenible y Financiación Climática.
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