La ciberseguridad gana importancia en el crecimiento de las pymes ecuatorianas
La transformación digital avanza entre las pequeñas y medianas empresas (pymes) ecuatorianas. No obstante, la preocupación por los fraudes y ciberataques amenaza con limitar sus posibilidades de expansión. En este escenario, la ciberseguridad adquiere un papel cada vez más relevante.

Persona activando sistemas de ciberseguridad.
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Cortesía Claro Empresas
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La transformación digital avanza entre las pequeñas y medianas empresas (pymes) ecuatorianas, sin embargo, la preocupación por los fraudes y ciberataques amenaza con limitar sus posibilidades de expansión.
Así lo revela el Mastercard 2026 SME Cybersecurity Outlook, un estudio desarrollado por Mastercard en colaboración con Payments and Commerce Market Intelligence (PCMI), basado en una encuesta realizada durante el segundo trimestre de 2026 a 2.400 propietarios y responsables de decisiones empresariales en 12 mercados de América Latina y el Caribe. En Ecuador, la investigación contempló a 200 tomadores de decisiones de sectores como comercio, servicios, comercio electrónico, manufactura y logística, con un nivel de confianza del 95%.
Los resultados muestran que el 93% de las pymes ecuatorianas consultadas acepta pagos digitales o sin contacto, frente al 97% registrado en el conjunto de países estudiados. Sin embargo, el avance tecnológico contrasta con las preocupaciones empresariales: el 61% de los negocios encuestados en Ecuador identifica el temor al fraude como una barrera para su crecimiento.
Esta contradicción tiene implicaciones económicas que trascienden la seguridad de las transacciones. El riesgo digital también está influyendo en decisiones relacionadas con la apertura de nuevos mercados, las inversiones tecnológicas y la diversificación de los canales de venta. De hecho, el 54% de las empresas consultadas genera más de la mitad de sus ingresos mediante canales electrónicos, una señal de la importancia que han adquirido estas herramientas para su actividad comercial.
En entrevista con GESTIÓN, Camilo Mier, Country Manager de Mastercard Ecuador, explica que el desconocimiento sobre los mecanismos de protección constituye uno de los principales obstáculos para que los pequeños negocios aprovechen las oportunidades digitales. A su criterio, las empresas necesitan comprender tanto los riesgos existentes como el retorno económico que puede representar una inversión adecuada en ciberseguridad.
La adopción de pagos digitales avanza más rápido que la confianza empresarial
El uso de medios electrónicos se ha consolidado como un componente importante de la operación de las pymes ecuatorianas. Según el estudio, el 88% de los negocios encuestados considera que estos mecanismos son cruciales para sus actividades cotidianas, mientras que el 93% acepta instrumentos como tarjetas, billeteras móviles, códigos QR o plataformas de pago en línea.
Sin embargo, aceptar pagos digitales no significa necesariamente contar con las condiciones para desarrollar una estrategia comercial digital más amplia. Una empresa puede recibir transferencias o cobros electrónicos y, al mismo tiempo, evitar la apertura de una tienda virtual por temor a sufrir un fraude.
Esta diferencia entre disponibilidad tecnológica y confianza empresarial se refleja en los resultados de la investigación. El 61% de las pymes identifica la preocupación por el fraude como una barrera para crecer, una proporción superior al 51% registrado en el conjunto de los 12 mercados analizados.
Para Mier, esta situación está relacionada fundamentalmente con la falta de información. “Yo creo que es desconocimiento y lo que yo no conozco me da miedo”, señala. El ejecutivo sostiene que conocer los riesgos, identificar las herramientas disponibles y comprender cómo funcionan los sistemas de protección contribuye a reducir la resistencia de los negocios a incorporar nuevas tecnologías.
A esta dificultad se suma la percepción de los costos. Algunas empresas pueden considerar que invertir en seguridad digital representa un gasto demasiado elevado frente a los beneficios potenciales. No obstante, Mier plantea que esa evaluación puede cambiar cuando se consideran las oportunidades de generar ingresos adicionales a través del comercio electrónico.
Desde una perspectiva económica, el problema no se limita al acceso a la tecnología, sino también a la capacidad empresarial para utilizarla de forma segura y rentable. La formación digital y la evaluación de riesgos adquieren, por tanto, relevancia en las decisiones de inversión.
El temor al fraude posterga ventas, inversiones y la apertura de nuevos mercados
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la preocupación por la ciberseguridad ya está condicionando decisiones comerciales concretas. El 41% de las pymes ecuatorianas encuestadas reconoce que los riesgos digitales han postergado o detenido la adopción de nuevas soluciones tecnológicas o plataformas de pago.
Las consecuencias se extienden a diferentes áreas del negocio. Durante el último año, el 47% retrasó la incorporación de nuevos métodos de cobro, el 37% pausó proyectos de comercio electrónico y el 36% frenó campañas de marketing digital. Además, el 29% detuvo planes de expansión hacia otras regiones o mercados internacionales.
Estos porcentajes permiten dimensionar una consecuencia menos visible de la inseguridad digital: las oportunidades comerciales que las empresas deciden no aprovechar.
Aunque los resultados evidencian decisiones postergadas, no permiten establecer directamente cuánto dinero han dejado de facturar las empresas por estas circunstancias. Consultado sobre la posibilidad de cuantificar estas oportunidades perdidas, Mier reconoce que no existe una estimación monetaria disponible a partir de la información presentada. Sin embargo, considera que el impacto potencial es considerable.
“Poner una cifra nos queda un poco difícil”, admite el ejecutivo, aunque destaca que el comercio electrónico puede ampliar significativamente el alcance comercial de los negocios. La diferencia es relevante.
Mientras un establecimiento tradicional depende de que el consumidor conozca su ubicación y acuda personalmente a comprar, los canales digitales permiten exhibir productos, captar clientes y concretar transacciones sin las mismas limitaciones geográficas.
Los ciberataques afectan a casi una de cada cinco pymes consultadas
La preocupación por el fraude no responde exclusivamente a riesgos hipotéticos. El estudio revela que el 18% de las pymes ecuatorianas encuestadas sufrió al menos un incidente de ciberseguridad durante los 12 meses anteriores a la investigación.
Entre las empresas afectadas, el fraude en pagos o transacciones fue la modalidad más reportada, con el 49%. Le siguieron el phishing o las estafas por correo electrónico y el hackeo de sitios web o sistemas, ambos con el 26%. También se identificaron incidentes relacionados con malware o ransomware y robo o filtración de información confidencial, cada uno con el 23%.
Estos eventos pueden comprometer diferentes dimensiones de la actividad empresarial. Un fraude transaccional puede ocasionar pérdidas financieras; el robo de credenciales puede permitir accesos no autorizados a cuentas o sistemas; y la exposición de datos confidenciales puede afectar la relación de confianza entre los negocios y sus clientes.
Mier explica que las consecuencias económicas dependen de las características de cada incidente. Entre los ejemplos menciona empresas que sufren el robo de información mediante phishing y negocios que enfrentan irregularidades en sus cobros digitales. En ese sentido, no todos los ataques generan perjuicios equivalentes ni requieren las mismas medidas de recuperación.
El estudio también permite identificar cuáles son los riesgos que más preocupan a los responsables empresariales. El 68% menciona el fraude en pagos y el 66% teme la pérdida de información confidencial.
Estas preocupaciones adquieren especial importancia en negocios pequeños, donde la disponibilidad de personal especializado, recursos tecnológicos y protocolos de respuesta puede ser limitada. Un incidente podría afectar simultáneamente los ingresos, la continuidad de las operaciones y la reputación comercial.
Sin embargo, Mier considera que haber sufrido un fraude no debería provocar el abandono definitivo de los canales digitales. Su planteamiento es identificar la vulnerabilidad que permitió el incidente y adoptar medidas para reducir la posibilidad de que vuelva a ocurrir.
Inteligencia artificial y protección digital: ¿cómo pueden reducirse los riesgos?
La expansión del comercio electrónico ha incrementado la necesidad de incorporar mecanismos capaces de identificar comportamientos sospechosos, proteger información financiera y anticipar posibles amenazas.
En este escenario, la inteligencia artificial predictiva y la tokenización forman parte de las tecnologías utilizadas para fortalecer la seguridad de las transacciones digitales. La primera permite analizar información e identificar patrones asociados con determinados riesgos, mientras que la segunda sustituye datos sensibles de pago por identificadores digitales, reduciendo su exposición durante las operaciones.
Mier explica que actualmente se están desarrollando soluciones tecnológicas basadas en inteligencia artificial que permiten identificar posibles vulnerabilidades en los canales digitales de los comercios. Estas herramientas se ponen a disposición de las instituciones financieras, que posteriormente pueden facilitar su acceso a las pequeñas y medianas empresas.
El ejecutivo menciona una solución que evalúa posibles vulnerabilidades de los sitios web utilizados por los negocios para vender sus productos. Según explica, la herramienta analiza información relacionada con las conexiones, las visitas y determinados comportamientos para identificar riesgos y proponer medidas correctivas.
Mier señala que estas herramientas de inteligencia artificial ya se encuentran implementadas en algunas instituciones financieras del mercado ecuatoriano. De acuerdo con su explicación, el objetivo es que las instituciones financieras puedan comunicar a los establecimientos cuáles son sus principales vulnerabilidades y qué acciones podrían adoptar para corregirlas.
La ciberseguridad empieza a considerarse una inversión para crecer
Pese a los riesgos identificados, las pymes ecuatorianas consultadas reconocen el valor comercial de una mayor protección digital. El 92% considera que contar con una estructura sólida de ciberseguridad representa una ventaja competitiva frente a otros negocios.
Además, el 93% de los encuestados sostiene que los consumidores prefieren establecimientos capaces de garantizar la protección de sus datos personales y financieros. Esta percepción vincula la seguridad digital con un elemento central de la actividad económica: la confianza del consumidor.
Las expectativas de crecimiento también son significativas. El 57% de las pymes encuestadas considera que podría incrementar sus ventas un 26% o más si contara con mejores mecanismos de protección, mientras que el 29% proyecta aumentos superiores al 50%.
Es importante precisar que estas cifras corresponden a expectativas declaradas por los responsables empresariales y no a resultados de crecimiento efectivamente observados ni a estimaciones causales del impacto de la ciberseguridad sobre las ventas.
La intención de invertir también aparece en el estudio. El 79% de las pymes ecuatorianas consultadas prevé incrementar su presupuesto de ciberseguridad durante el próximo año: el 24% anticipa un aumento significativo y el 55% uno moderado.
Entre las prioridades comerciales para los siguientes dos años se encuentran el fortalecimiento de la infraestructura de protección digital (49%), el crecimiento de las ventas en línea (46%) y la fidelización de clientes en canales virtuales (45%).
Mier considera que el ecosistema financiero debe continuar desarrollando herramientas y promoviendo inversiones para mejorar los mecanismos de prevención. Advierte, además, que el avance de la inteligencia artificial presenta un desafío permanente, debido a que sus capacidades pueden ser aprovechadas tanto para prevenir amenazas como para desarrollar nuevas modalidades de fraude.
Los resultados del estudio muestran que la digitalización ya forma parte de la actividad cotidiana de una proporción elevada de las pymes ecuatorianas. Sin embargo, también evidencian que aceptar pagos electrónicos es apenas una etapa del proceso de transformación empresarial.
El siguiente desafío consiste en desarrollar la confianza, las capacidades y los mecanismos de protección necesarios para aprovechar las oportunidades del comercio digital sin comprometer la sostenibilidad de los negocios. En una economía donde cada vez más transacciones se realizan mediante canales electrónicos, la ciberseguridad deja de ser únicamente una preocupación informática y pasa a formar parte de las decisiones de competitividad, inversión y crecimiento empresarial.
(*) Economista, analista económica Gestión Digital.
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